
Mejorar la textura y uniformidad de la piel.
Suavizar la apariencia de líneas finas.
Mejorar el aspecto de poros visibles.
Trabajar la apariencia de determinadas marcas y cicatrices superficiales.
Aportar mayor luminosidad al rostro.
Mejorar el aspecto general de una piel apagada o irregular.
Antes de realizar el tratamiento se lleva a cabo una valoración personalizada para determinar si el Microneedling es adecuado para cada caso.
Una piel con aspecto más uniforme.
Mejora de la textura.
Mayor luminosidad.
Suavización visual de pequeñas irregularidades.
Una apariencia más revitalizada.
Los resultados pueden variar de una persona a otra y se valorará individualmente el número de sesiones recomendado.
Dependerá del estado inicial de la piel y del objetivo que se quiera conseguir. Tras la valoración inicial se podrá recomendar un protocolo personalizado.
Durante el procedimiento puede percibirse cierta sensibilidad o molestia. La intensidad del tratamiento se adapta a las características de la piel y a la zona trabajada.
Después del tratamiento puede aparecer enrojecimiento o sensibilidad temporal. Es importante seguir las recomendaciones posteriores indicadas por el profesional, especialmente respecto a la exposición solar y el cuidado de la piel.