
Reducir la apariencia de manchas producidas por el sol.
Mejorar determinadas alteraciones de la pigmentación.
Trabajar manchas que aparecen después de procesos inflamatorios de la piel.
Conseguir un tono más uniforme.
Mejorar el aspecto de una piel apagada o irregular.
Recuperar luminosidad y mejorar el aspecto general del rostro.
No todas las manchas tienen el mismo origen ni deben tratarse de la misma manera. Por ello, antes de comenzar realizamos una valoración personalizada de la piel.
Reducción visible de la apariencia de las manchas.
Tono de piel más uniforme.
Mayor luminosidad.
Mejora del aspecto general de la piel.
Una apariencia más cuidada y revitalizada.
Los resultados pueden variar de una persona a otra y el número de sesiones necesarias se determinará de forma individualizada.
Dependerá del tipo de mancha, su profundidad y la respuesta de la piel al tratamiento. Tras realizar una valoración inicial podremos recomendar el protocolo y número de sesiones más adecuado
No todas las manchas tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento. Por este motivo es importante realizar una valoración previa antes de comenzar cualquier protocolo.
Los cuidados dependerán del tratamiento realizado. Será especialmente importante seguir las recomendaciones profesionales y mantener una adecuada protección solar para proteger la piel tratada.